La pérdida auditiva se produce por varias causas, y es posible que sientas mejor de una oreja que de la otra. Los cambios auditivos que se producen debido al envejecimiento, la exposición a sonidos fuertes y algunas enfermedades pueden afectar la audición.

El envejecimiento es una de las causas principales de la pérdida auditiva. Normalmente, las personas sienten más cuando son jóvenes, y van perdiendo la audición a medida que se hacen grandes. Un cuarto de la población mayor de 50 años y la mitad de la población mayor de 80 tienen pérdidas auditivas. Esto pasa porque el oído cambia con el paso del tiempo, mayoritariamente, a causa de la pérdida de las células pilosas del oído interno, que detectan el sonido. La pérdida auditiva también puede ser genética o la pueden provocar algunas enfermedades como la meningitis, las paperas o la varicela.

La pérdida auditiva derivada de la exposición a ambientes ruidosos como los conciertos, tiende a ser temporal, pero puede acabar siendo permanente si la exposición es repetida. Es más probable que se dañe el oído si no tiene tiempo de recuperarse. En este tipo de entornos, es recomendable que te protejas el oído con tapones o cascos que aíslen el ruido. Actualmente ya hay auriculares que conectados a los dispositivos móviles permiten detectar sonidos fuertes y te avisan cuando logran niveles que te pueden dañar el oído.

Las personas también sienten los sonidos de maneras diferentes. Hay que sienten mejor las frecuencias bajas, como el sonido de una tuba, mientras que otros sienten mejor los sonidos de alta frecuencia como el canto de los pájaros o un silbato. Del mismo modo, hay personas que pueden sentir sonidos bajos perfectamente, mientras que otros solo los pueden percibir a un volumen alto.

Algunos síntomas que pueden indicar que tienes un grado de pérdida auditiva son:

– Dificultad para entender el nombre de una persona cuando se te presenta.
– Dificultad para entender los diálogos u otros sonidos en el cine.
– Sensación que el volumen del televisor o la radio es normal mientras que a los otros los parece que es demasiado alto.
– Incapacitado para entender una conversación entera en lugares ruidosos, como un restaurante lleno de gente.
– Sonido de campaneo o zumbido en las orejas.

PRUEBA DE AUDICIÓN

La pérdida de audición se puede detectar con una prueba rápida e indolora con la cual se obtiene un audiograma o gráfico de tu audición. Los cambios en la audición se mesuran en decibelios HL, que representa como de fuerte tiene que ser un sonido porque lo sientas.

GRADOS DE PÉRDIDA AUDITIVA
– Sin deficiencia: 0 – 25 dB HL
– Deficiencia leve: 26 – 40 dB HL
– Deficiencia moderada: 41 – 60 dB HL
– Deficiencia grave: 61 – 80 dB HL
– Deficiencia profunda: más de 80 dB HL

Font: Organización Mundial de la Salud


RECOMENDACIONES POR UNA BUENA SALUD AUDITIVIA
– Visitar el otorrinolaringólogo para hacer controles periódicos de audición: sobre todo si hay predisposición genética o se trabaja en ambientes con mucho de ruido.
– Hay que hacer una higiene de las orejas con mucha cura:
· es suficiente mojarse las orejas en la ducha y enjugarlas con una toalla fina o una gasa.
· evitar el uso de los palillos de algodón. Pasarlos solo por la parte externa y no introducirlos nunca en el conducto auditivo.
· después del baño a la piscina o en el mar enjugar bien las orejas con una toalla, inclinando el hacia un lado y al otro para ayudar a expulsar el agua que haya podido entrar.
– Evitar la exposición a ruido excesivo:
· En casa: bajar el volumen del televisor, la radio y los reproductores de música.
Tomar medidas de protección auditiva (tapones o auriculares) para las orejas para reducir el ruido ambiental, cuando se hacen actividades ruidosas.
A la hora de comprar un electrodoméstico, consultar su calificación en cuanto al
ruido derivado de su funcionamiento.
· En el trabajo: si se trabaja en ambientes muy ruidosos, hay que usar tapones y/o auriculares para reducir el ruido. Evitar lesiones en las orejas, con el uso de casco cuando sea necesario.
Lavar frecuentemente las manos con agua y jabón para evitar propagación de bacterias y virus que podrían infectar las orejas.
· Ocio: evitar utilizar reproductores de música más de una hora al día y con un volumen superior al 60% del máximo posible. En acontecimientos deportivos, conciertos, y discotecas, es aconsejable utilizar tapones para proteger las orejas, haciendo breves descansos auditivos y alejarse de los altavoces