Ahora que se acaban las vacaciones y empezamos nuestra rutina diaria, tenemos que hablar de un fenómeno que se produce en estas fechas. Es el síndrome post-vacacional. No se considera una dolencia, se trata de un proceso adaptativo a nuestra vida cotidiana.
Después de un periodo de vacaciones, más o menos largo, donde modificamos muchos de nuestros hábitos, a veces nos cuesta volver a empezar. Hay gente que este proceso se le hace más difícil.


A pesar de que no es una dolencia, puede dar una sintomatología similar al estrés. Podemos tener síntomas físicos o psicológicos como:


• Cansancio
• Somnolencia
• Dolor de cabeza
• Aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria
• Sudoración
• Ansiedad 
• Temblores
• Cambios de humor
• Disminución del rendimiento…

Este síndrome se da más en mujeres que en hombres. Aunque, todo depende de los antecedentes de cada persona a sufrir episodios de estrés o depresión. También influye mucho nuestro entorno laboral. No es el mismo una persona que trabaja en un entorno acogedor, que una persona que vuelve a un trabajo donde está a disgusto.
Si estos síntomas se alargan más de dos o tres semanas, hay que ir al médico, porque nos puede rondar un estrés crónico o una depresión.


Para disminuir al máximo estos efectos adversos, podemos posar en práctica diversas medidas:

  1. Volver a casa unos días antes de empezar a trabajar. No el día antes. Así podemos ir adaptando poco a poco nuestros horarios a los habituales.
  2.  También tenemos tiempo de asear todas las cosas de nuestro viaje (ropa, maletas,), para empezar más tranquilos.
  3.  Dormir de 7-8 h. diarias, para levantarnos descansados.
  4.  Aprovechar el tiempo de descanso para hacer alguna actividad agradable con la familia o los amigos.
  5.  Intentar mantener una actitud positiva y liberarnos de pensamientos negativos.
  6.  Hacer ejercicio físico de forma moderada nos ayudará a descansar mejor.
  7.  Practicar relajación, nos ayudará a mantener una buena respiración.
  8.  No llevarse trabajo en casa y empezar a trabajar haciendo los trabajos más agradables.
  9.  Intentar sonreír o reír. A la risa, se liberan unas sustancias en nuestro cerebro, que nos hacen sentir felices. Cuanto más reímos, mejor nos sentiremos y menos probabilidades tendremos de estar tristes o con ansiedad.