Sonreír no es solo un signo de felicidad. Una sonrisa sugiere confianza, optimismo y transmite empatía. En definitiva, la sonrisa es nuestra carta de presentación y por ello es importante que luzca bonita y cuidada.

Una buena higiene bucodental es fundamental, pero es importante recordar que el color de una sonrisa sana no es un blanco impoluto, sino de un blanco azulado translúcido que permite que el color amarillento de la dentina se refleje a través del esmalte, haciendo que los dientes naturalmente sanos sean un poco amarillentos.

Los dientes pueden perder su color natural debido principalmente a:

  1. Factores extrínsecos (causes externes al diente) que producen manchas que pueden ser eliminadas gracias al cepillado y al uso de dentífricos específicos que son capaces de eliminar las manchas causadas por el consumo de vino, café, té o tabaco entre otras sustancias.
  2. Factores intrínsecos (causes internas que afectan al diente) que ocasionan manchas en el interior del diente debido a fracturas, medicación o al consumo excesivo de flúor y estas manchas solo pueden ser atendidas por el odontólogo.

Algunos consejos útiles para tener la sonrisa más blanca son:

  • No abusar del consumo de alimentos ricos en sustancias colorantes (café, té, frutos rojos…)
  • Mantener una higiene bucodental adecuada, sin olvidar pasar el hilo dental dos veces al día, para evitar el cúmulo de placa bajo las encías y entre los dientes y terminar con un colutorio blanqueador para potenciar los activos de la pasta y dejar un aliento limpio y fresco.

En la farmacia encontramos una gran cantidad de productos destinados al blanqueamiento dental que no son nada abrasivos (protegen el esmalte) y que nos ayudan a blanquear nuestros dientes de manera gradual.