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Un bebé en verano. Los cuidados básicos que debes tener en cuenta

Hidratación: la clave para proteger del calor a tu bebé

En cualquier época del año hay que tener especial cuidado con la hidratación de los bebés, pero durante el verano, la atención debe ser mayor. Los más pequeños son especialmente sensibles a la pérdida de líquidos. Por este motivo, hay que ofrecerles agua mucho más a menudo de lo normal y aumentar el número de tomas de biberón. Si come sólido, las frutas frescas le ayudarán.

 

Horas de sol: atención

Evita la exposición al sol entre las 11h y las 16h o bien, busca siempre un lugar con sombra y lo más fresco posible. La temperatura recomendada para un bebé es de entre 22 y 25ºC.

Ten en cuenta que tanto los pies como las manos de los bebés suelen estar más fríos que el resto de su cuerpo, incluso en días muy calurosos. Para saber si tiene calor, fíjate en la temperatura de su tórax y cuello, zonas más indicativas de su temperatura corporal.

 

Correcta indumentaria

Una de las claves para proteger a tu bebé del calor es la ropa que le pones. Aunque hay que evitar la exposición al sol, la clave es encontrar un equilibrio entre la protección frente al calor y mantenerle fresquito.

En primavera, un body de algodón es lo ideal. Los colores claros como el blanco no absorben tanto la luz. No olvides el gorrito y en los meses centrales de verano, el bebé puede estar solo vestido con el pañal, eso sí, siempre a la sombra y con la cabeza protegida con un gorro. 

 

Protección solar

Los expertos recomiendan evitar la playa o la exposición directa al sol hasta los 6 meses de vida debido a la alta sensibilidad de su piel. Después de pasar esta edad, el bebé en verano puede acudir a la playa siempre con protección solar y bajo la sombrilla.

 

Factores para tener en cuenta:

En primer lugar, la protección solar debe aplicarse unos 30 minutos antes de la exposición.

Prueba primero en una zona pequeña de su piel y espera a ver si hay o no reacción en su piel.

El factor de protección para los bebés no debe ser menor de 20-30 y más alta, si tu bebé tiene una piel especialmente blanca.

Existen protectores solares infantiles resistentes al agua, en espray, crema o roll-on. Independientemente del formato, fíjate bien en el factor de protección.

Vuelve a echar crema cada 2 o 3 horas máximo.

 

Protección de ojos

Además de la piel, los ojos están expuestos igualmente al efecto del sol. Existen gafas de sol que protegen sus ojos de la radiación invisible. Es importante fijarse en:

 

  • La categoría de la lente (número 3 a ser posible)
  • En la presencia del filtro de rayos UV en la lente.
  • En el material de la montura, mejor plástico ya que es más ligero y duradero.
  • Sistema de agarre ajustable para evitar que se les caiga.
  • Presencia del sello homologado de la Unión Europa.

 

Cuida la alimentación

Al igual que les ocurre a los adultos, el apetito puede disminuir durante los meses de calor. Si tu bebé tiene menos hambre en verano, no es preocupante. Eso sí, la hidratación es fundamental. La fruta fresca o en zumos le refrescará.

 

Otitis

La otitis es un clásico del verano entre los bebés. El contacto con el agua, el calor y la humedad afectan e inflaman el conducto auditivo interno de los pequeños. Para evitar la otitis es necesario secar muy bien las orejas después de un baño en la ducha, el mar o la piscina.

 

Protección frente a los insectos

Proteger del calor a tu bebé también significa alejarle de posibles picaduras. Tanto alrededor de parques como de zonas con agua o humedad suelen proliferar los insectos y los tan molestos mosquitos.

 Para evitar picaduras, puedes tomar estas precauciones:

 

  • Colocar una mosquitera o tul en el carrito o zona donde esté tu bebé.
  • Utilizar lámparas o bombillas antimosquitos en las habitaciones donde se encuentre el pequeño.
  • Evita los antimosquitos que contengan DEET, una sustancia química no apta para menores de 2 años.
  • En general, no se recomienda el uso de ningún repelente en menores de 2 años.

 

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BEBÉS CON CÓLICO, ¿CÓMO REMEDIARLO?

El llanto de un bebé puede estar provocado por infinitas causas, pero cuando los episodios se repiten de manera continuada terminan desencadenando situaciones de irritabilidad y malestar en los peques y en los propios padres por no saber gestionarlas debidamente. 

 

¿QUÉ ES EL CÓLICO DEL LACTANTE Y CUÁLES SON SUS SÍNTOMAS? 

El cólico del lactante es un trastorno típico que aparece en los primeros meses de vida que se caracteriza por un llanto intenso y prolongado sin que se asocie a diarrea, vómitos o fiebre durante estos episodios. Aparece en las primeras semanas de vida y puede llegar a durar hasta 3 horas diarias, pero normalmente desaparece antes del sexto mes de vida. 

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS?

La causa exacta se desconoce, pero se han postulado las siguientes posibles razones para que el bebé se sienta así:

  • Causas gastrointestinales: como problemas con la flora intestinal, estreñimiento y aumento de los gases por el mal procesamiento de los alimentos.
  • Causas psicosociales: mala técnica de alimentación, tanto a la hora de succionar del pecho como de utilizar el biberón, sobreestimulación del lactante…
  • Alergias o intolerancias a los alimentos: los niños alérgicos a la leche de vaca  pueden presentar cólicos molestos al tomar fórmulas hechas con leche de vaca

 

Menos de la mitad de los niños desarrollan cólicos del lactante y no suele ser un problema para el niño: es un problema mayor para los padres, que ven llorar al bebé sin parar y no saben cómo reaccionar. Es importante saber que, en la mayoría de los casos, los cólicos del lactante desaparecen solos.  

 

 ¿QUÉ MEDICAMENTOS PUEDEN UTILIZARSE PARA EL CÓLICO DEL LACTANTE?

Realmente, medicamentos como tales hay pocos, pero un remedio para evitar la hinchazón y el dolor producido por los gases es la simeticona, aunque siempre debe ser el pediatra el que lo recete. La simeticona es segura para niños y lactantes ya que no se absorbe, simplemente ayuda a eliminar el aire sin causar efectos adversos. Eso sí, ayudará sólo en el caso que los cólicos se deban a gases: si se deben a cualquier otra razón este medicamento no será efectivo.

 

¿QUÉ OTROS REMEDIOS HAY PARA EL CÓLICO DEL LACTANTE?

Existen en la farmacia preparados a base de manzanilla, hinojo y/o melisa para aliviar la digestión del bebé, de forma que el cólico no aparezca o sea más ligero. Estas tres plantas evitan gases y quitan dolores cólicos y pueden utilizarse en bebés…

Por vía oral también existen preparados de probióticos, con o sin añadidos de origen vegetal. La cepa que ha demostrado funcionar se llama Lactobacillus reuterii y funciona bien en casos de cólicos del lactante relacionados con afectaciones de la digestión del bebé debido a una flora intestinal inmadura.

Los masajes realizados en el vientre del bebé no solamente ayudan a que los gases se muevan por su barriga, sino que además son relajantes para el propio bebé. No deben realizarse durante el ataque de llanto, sino después de un baño o de un cambio de pañal…

 

Y para los niños que toman biberón y tienen cólicos…

 La preparación del biberón puede influir en los cólicos, ya que si agitas mucho la leche puede formarse espuma. Y la espuma es aire atrapado en la leche, aire que al entrar en el sistema digestivo del bebé causará gases. Aunque la tetina sea anticólico, si el aire ya está en la leche desde el momento de la preparación, el bebé se lo tragará, ya que los sistemas anticólicos de los biberones evitan que entre aire al succionar, pero no quitan el aire que ya está disuelto. 

 

Si el niño llora mucho y sospechas que sufre de cólico del lactante puedes probar alguna de estas soluciones, pero si no son efectivas consulta al pediatra. Lo fundamental es que no pierdas la calma durante los episodios de llanto, ya que el bebé nota si sus padres están ansiosos y afectados, y le será más difícil calmarse aún. Recuerda que los cólicos del lactante pasarán, ya que se resuelven cuando el sistema digestivo del bebé madura y no afectan el desarrollo posterior del niño. Mientras tanto muchos mimos, muchos masajitos… ¡y mucha paciencia!

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